Guía para contratar a la persona perfecta

Si diriges tu propia empresa, lo normal es que estés acostumbrado a hacer un poco de
todo ya sea tratar con clientes, realizar el papeleo o prepararte una bien merecida taza
de café. Siempre hay un límite en cuánto puede abarcar una persona. Si planeas
ampliar el negocio, antes o después vas a tener que pensar en subir a alguien más al
barco y qué puede implicar eso.